Investigacion y redacción:

Roxana Pessagno

 

La leche materna es quizás la única grasa natural que no ha provocado discusiones sobre su idoneidad para la nutrición. Tras el nacimiento, y durante los primeros seis meses de vida las grasas son la principal fuente de energía del bebe. Con la leche materna se proporciona una cantidad fundamental de ácidos grasos esenciales, como son el ácido oleico, linoleico y linoleico. Numerosos estudios han demostrado que el Aceite de Oliva Virgen Extra es la grasa natural que más se parece a la grasa contenida en la leche materna, tanto en su composición lipídica como en digestibilidad.

 

 

 

 

TIP IMPORTANTE:

Una técnica que permite remover y expulsar los residuos grasos del hígado es la cura de aceite de oliva. Consiste en ingerir durante 15 días, dos cucharadas de aceite en ayunas (una sola cucharada en casos de cálculos vesiculares), pudiendo agregarse unas gotitas de jugo de limón para mejorar el sabor y la efectividad de la depuración.

 

 

El Aceite de Oliva Virgen Extra con su contenido óptimo en ácido linoleico y vitamina E, lo convierten en la grasa más indicada para los bebes por sus efectos beneficiosos en el crecimiento óseo, el desarrollo del cerebro y la formación del sistema nerviosos.

De hecho, ya durante el periodo de gestación, el aceite de oliva es fundamental. Diferentes estudios demuestran que los hijos de madres que consumieron aceite de oliva durante su embarazo presentan mayor desarrollo posnatal.

 

 

El crecimiento de los niños antes de los dos años de vida, su actividad física, y la formación de ciertos órganos cuya estructura es principalmente lipídica, depende fundamentalmente del aporte de grasas. Durante estos dos primeros años de vida, la grasa debe ser vista también en su función estructural, pues provee los ácidos grasos y el colesterol necesario para formar membranas celulares en todos los órganos. Más aun, órganos importantes como son la retina del ojo y el sistema nerviosos central están constituidos predominantemente por el organismo y deben ser aportados por la dieta.

 

El Aceite de Oliva Virgen Extra proporciona una configuración ideal después de la leche materna como la grasa más adecuada para la alimentación infantil, a tal punto que se puede recomendar agregarle unas gotas de aceite de oliva a los biberones de los bebes.

El ácido oleico es por sí mismo útil para el crecimiento de los huesos, por lo que los aceites de oliva vírgenes extra son una fuente superior de lípidos para los niños de edad de crecimiento. Por esto, los pediatras recomiendan incorporar el aceite de oliva virgen a la dieta del bebé, después de la lactancia materna, para evitar carencias en estos ácidos grasos ya que tienen una acción beneficiosa sobre el crecimiento, la mineralización y el desarrollo de los huesos, y además evitan alteraciones cutáneas, hepáticas y del metabolismo.

 

El ácido oleico del Aceite de Oliva Virgen Extra se incorpora a la mielina de las terminaciones nerviosas, facilitando sus conexiones y mejorando por tanto las transmisiones nerviosas cerebrales, de ahí que se le haya adjudicado un papel protector contra las enfermedades degenerativas cerebrales como el Alzheimer.

En los pacientes diabéticos reduce el incremento de colesterol o colesterol malo, mejora el control de la glucosa en la sangre y aumenta la sensibilidad a insulina.

 

Ayuda a eliminar la presencia de cálculos en las vías biliares, llegando incluso a su expulsión por completo. Protege las mucosas del aparato digestivo recubriendo el estómago y el duodeno, evitando la formación de úlceras digestivas. Además, actúa como un poderoso laxante mecánico, normalizando la función motriz del intestino grueso, ayudando a prevenir el cáncer de colon. Posee cualidades beneficiosas en la hidratación, restablecimiento y protección de la piel. Hoy en día se emplea en gran número de cosméticos. El uso continuado de aceite de oliva genera un marcado efecto reductor del nivel de colesterol en la sangre, evitando la arteriosclerosis infarto de miocardio. Tiene poder antiviral, pues sus lipoproteínas aumentan 400 veces nuestras defensas contra virus. Además es un buen protector del envejecimiento óseo (osteoporosis, fracturas, etc.) pues el ácido oleico facilita la absorción intestinal del calcio